También te bajan casi a mitad de la pista en el aeropuerto, aunque más cerca que en Hermosillo y llegas a la terminal por un túnel que te protege de los rayos de sol.
Obviamente, el primer día fui a cenar a La Parroquia el clásico Lechero (café con un chorro de leche caliente), en lo personal no me pareció nada notable, me sentí como atrapado en una trampa para turistas (era turista, pero no me gusta que me lo estén echando en cara), como Tlaquepaque en Guadalajara o el Mercado de Artesanías de la Ciudad de México, donde si bien son lugares "típicos" no reflejan la realidad de los lugareños. Posteriormente me enteré que el lugar que había visitado es nuevo, la tradicional Parroquia se encuentra ubicada frente a catedral (y no en el malecón) y se llama Los Portales, ambos son de la misma empresa, el café y servicio son los mismos, sin embargo el ambiente de Los Portales es más familiar, me hizo sentir más a gusto y escuché una marimba que hasta disfruté (y me disgusta la música típica).
Hablando de tragarse las palabras, mi desagrado al pescado es muy conocido, sin embargo, aquí probé unos filetes de pescado y unos guisos de pescado que han hecho que empiece a gustarme nuevamente el pescado. El lugar donde estuve comiendo se llama Tano el Veracruzano (Mario Molina N° 20, en contraesquina del Mercado de Artesanías de Veracruz).