Los que me conocen saben que yo soy anti-deportes, cualquier deporte, quizá no tanto a practicarlo como a ser espectador, y esta cascarota mundial, como bien fue calificada por un comentarista no-deportes en la radio, que cada cuatro años hace brotar lo patriotero a la mayoría en general me provoca risa. Evito comentar al respecto pero ahora que alguien se atrevió a juzgarme de "cangrejo de cubeta" (explicación) al decir que apuesto contra México para ahorrarme la decepción o para irritar a los que si apoyan no puedo quedarme callado.
Yo siempre he creído en el libre ejercicio de las actividades individuales, y nada está más lejos de mi intención está poner el honor de mi país en los pies de unos mercenarios como son los jugadores "profesionales" de fútbol, a pesar de mi renuencia a ser espectador puedo decir que hay más entrega, más voluntad de ganar por parte de los jugadores en un partido de los llamado llaneros que toda la pantomima que trasmiten por televisión.
Es muy simple mi razonamiento, una persona que gana los millones que ganan esos "profesionales" (incluyendo al técnico) no se va a arriesgar a dejar de ganarlos por "defender" unos colores que, seamos sinceros, en su mayoría les importa poco. Aunque también debo reconocer que existen algunos que ponen en duda mi razonamiento, pero aun ellos no dejan de actuar de acuerdo a esos principios económicos. En una entrevista que leí (y que no recuerdo donde) a Cuauhtémoc Blanco le preguntaron porque jugaba de esa manera, rifándose el físico en pocas y malas palabras, y su respuesta sirvió para reafirmar mi opinión que me merecen de esbirro: "Para eso me pagan", sincero el señor, fiel a los principios monetarios, SUS principios monetarios, lo que es más que lo que el resto de gandules que lo acompañan.
Para México este carnaval se acabó (lo cual es una verdadera lástima, la ciudad estaba tan tranquila y los comercios/bancos vacíos), yo dejo de hacer sandwiches y lo que anuncien de aquí a cuatro años no me interesa.