Existen ocasiones en que me pongo a pensar (contra lo que alguna gente cree, no me duele la cabeza cuando lo hago) en las diferentes formas de pensar que existen en el mundo, lo que para el mundo occidental es "normal" en el oriente es una aberración, el ejemplo que de momento me salta a la mente es el uso de velo, aquí una mujer que sale a la calle según los parámetros del Corán llamaría forzosamente la atención, pero si no lo hace en un país musulmán, también la llamaría, y lo haría a tal grado que, dependiendo del país, pone en riesgo su integridad e incluso la vida.
Un lugar donde colocar aquello en que divagas mientras te asoleas y ves transcurrir el tiempo.
Divagando 080218
Es bastante curioso, y difícil de resistir, el adoptar diferentes personalidades para poder interactuar en el ciberespacio, es aburrido mantener la misma postura o "manera de ver la vida" y la tentación de crear "personalidades" es muy grande.
La que más me llama la atención es la de una chica, alguien capaz de reflejar mi postura pero desde el lado femenino, lejos de la influencia de que yo pudiera tener, es interesante la posibilidad de mantener un dialogo conmigo mismo, mis lados "femenino" y "masculino" en un diálogo ciber-público ¿Cuántos de mis amigos y contactos serán capaces de reconocer la mano que se oculta detrás de cada uno de los "personajes"?, en realidad, pocos, me atrevería a pensar que los podría contar con los dedos de una oreja.
El proceso
Un día, tras despertar, Joseph K. es acusado. De esta forma se le abrirá un proceso que transformará radicalmente la existencia de K. Este intentará demostrar su inocencia a pesar de desconocer cuál es el motivo de su proceso, y a su vez intentará mantener la cotidianeidad de su vida.
Debo confesar que leí este libro más por obligación que por devoción, puesto que tenía que participar en un grupo de lectura. Como toda la obra de Kafka, es un libro desalentador, aunque no decepcionante, pero muy estimulante. A las personas a las que nos gusta la buena litaratura, o al menos a la gente que conozco que lo ha leído y que presumimos que nos gusta la buena literatura, como el circulo de lectura, nos parece un libro interesante. Kafka era un escritor, no sólo muy personal, con una narrativa muy propia, forjada tras años de penurias que le llevaron posteriormente a suicidarse, sino que además, en sus libros, imponía todo un cúmulo de reflexiones sobre la condición humana. En este libro sentimos la angustia del procesado. Una angustia que te va llenando el interior hasta colapsarte las arterias. Llega un momento que desea que el protagonista solucione sus problemas con prontitud, independientemente de si esa prontitud implica un final agradable o una muerte segura. Ese anhelo es debido, a mi entender, a la vaguedad que mueve todo el texto, desde el nombre del protagonista, K. (una alusión más que clara al própio Kafka), a los lugares que describe.