Del avión te bajas casi a mitad de la pista (cerca de 100 metros de la terminal).
La gente es extremadamente franca, muy abierta, lo que resulta un poco incómodo para un chilango.
Me hospedé en las Suites Kino, un hotel típico de provincia, muy limpio, con café y panecillos para consumo de los huespedes, un chocolate y una carta personalizada de bienvenida, los empleados sumamente amables, solo que es necesario hacer una observación: el hotel cuenta con habitaciones para fumadores y para no fumadores, por lo que es necesario hacer la aclaración al momento de hacer la reservación.
Las oficinas de gobierno son muy tranquilas.
El dulce típico de Hermosillo son las coyotas, que son como unas galletas rellenas de dulce, las tradicionales son de piloncillo (las llaman panochas) y me recomendaron que las comprara en una casa que se ubica en la calle Revolución, entrando del boulevard es la primera casa de la derecha (a la izquierda existen bastantes), para mayor señas está a 20 pasos después de la calle Angela Peralta
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