Pavlov tenía razón...

Es increíble ver que la mayoría de las personas solo respondemos a los impulsos sin meditar realmente el porque lo hacemos, por ejemplo en la misa, a cierta frase que diga el oficiante automáticamente respondemos con otra frase, sin importar el contexto en que se diga.  Recientemente el sacerdote dijo a mitad del sermón (la homilía como prefiere que se le nombre actualmente) la frase “y por los siglos de los siglos” y por lo menos la cuarta parte de los presentes dijo “Amén”, hace como un mes mi hija se dio cuenta que durante la paz yo no digo “La paz sea contigo” o cualquier otra formula aceptada, solo a mi familia les deseo la paz, al resto de los que me dan la mano les digo “¿Como estás?”, “Cómo has crecido” o cualquier cosa por el estilo, además, no lo digo en voz baja, lo hago en volumen normal, no murmurando.

Pero eso no solo ocurre en la misa, en una ocasión llegué a una reunión y, parodiando a Woody Allen le dije al anfitrión “Acabo de morder a tu perro”, y me respondió “¡Que bueno!, sírvete una copa, allí están las papas”, un amigo que estaba cerca me preguntó más tarde si lo que había oído era correcto, que cuando llegué dije que había mordido al perro, cuando le comenté que pocas personas se dan cuenta de lo que dicen o escuchan, sobre todo al saludar y despedirse me ofrecí a hacerle una demostración, me acerqué a una amiga y le dije “Esa chamarra de piel de escroto ¿Dónde la conseguiste?” (La chamarra era evidentemente de imitación) y me contestó, “Ya es vieja, era de ...” (si pongo el nombre y algún día lee esto me castra).

Algo que hago muy seguido cuando viajo en un transporte público (todos los días) cerrar el libro que estoy leyendo, guardarlo en mi mochila, ver en donde estamos, observar mi reloj y voltear hacía la puerta de salida, curiosamente ya alguien está esperando que me levante para quedarse con el asiento, momento que yo, obviamente, aprovecho para dormirme.  Si no he hecho ningún movimiento que implique que voy a levantarme, solo guardé mi libro porque ya no apetecía seguir leyendo, vi cuanta gente viaja en el mismo medio solo por curiosidad, la hora que era y donde estaba para calcular cuanto tiempo quedaba de viaje y así saber si podía descabezar un sueñito.

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