La muerte de una Zoociedad

Voy a contarte una historia, hace algunos años, existía un foro que se llamaba Quejometro, se definía a si mismo, o por lo menos lo hacían sus integrantes, como el tiradero de un sitio de chistes.

El sitio donde se alojaba ese foro fue comprado, adquirido, rentado, regalado o algo similar, el caso es que los que participábamos allí nos “mudamos” a otro(s) servidores hasta terminar en su ubicación actual (http://www.voy.com/78360/).

En el transcurso de tantos cambios ha cambiado también de denominación, de los más memorables están “El Quejo” y “La Zoociedad” (apelativo actual). Como ”Quejo” reinaba un clima de franca camaradería, era un sitio con movimiento, polémica, desacuerdos, etc. pero siempre en un clima agradable, se organizaron algunas reuniones, con lo que el carácter de “virtual” paso a ser “real”, yo asistí a dos o tres reuniones y en realidad me la pase de maravillas. En realidad no recuerdo porque deje de visitar la página por aproximadamente cuatro meses y cuando volví a entrar eso más que un sitio de camaradería parecía un campo de guerra, estaban divididos en grupos antagónicos entre sí, se descalificaban unos a otros, se agredían, se acusaban, los que antes departían un café ahora se “tiraban a matar”, como se dice vulgarmente. Yo llegue a intervenir en unos cuantos asuntos, los ataques estaban muy agradables (para mi), recuerdo que en uno de ellos defendía la postura de cloroformar a los ancianos o algo similar, y una pareja de españoles me dieron hasta con la silla, me insultaron, me descalificaron, hubo uno que hasta pretendió “descubrir” quien era en realidad (como si alguna vez lo hubiera escondido), pero todo eso estaba tomando un cariz que podía traerme problemas con el sistema de seguridad de la empresa, por lo que volví a dejar de visitarlos.

Hace aproximadamente un año volví a la página, solo como lector ahora, y es francamente para dar tristeza que un sitio antaño tan vital se vea relegado a lo que catalogué el día de ayer como “una reunión de ancianos para tomar el té” y descubrir que aceptan la denominación sin protestar.

No hay comentarios: