Buen mexicano

Hoy escuché en el radio la evaluación que hacen a Calderón a dos años de gobierno y no pude evitar ponerme a pensar que a lo largo de la historia, por lo menos que yo recuerde, siempre se ha culpado a los que están en el poder de lo que ocurre en este país, si Zedillo no servía para nada, Salinas era un ladrón o Fox un inepto más que justificante debería de hacernos sentir avergonzados por haberlo permitido.

Aunque en tampoco ese es el problema, yo creo que el origen de los problemas está en nosotros como pueblo, un pueblo donde el "ingenio" es siempre valorado tanto o más que el dólar (o cualquier moneda), donde el realizar alguna "trampa" tiene más merito que el lograr lo mismo por medios legales. Un pueblo que admira más el enriquecerse en poco tiempo (sin importar los medios para lograrlo siempre y cuando no nos dañe directamente a nosotros), que el formar una familia a largo plazo basada en los valores y respeto a los demás.

Yo veo en las películas como en otros países los periódicos se venden en unas máquinas donde uno deposita el importe, abre la puerta de la misma y saca solo un ejemplar dejando el resto dentro. Las oficinas, no importa si son de una empresa privada o de gobierno, sirven como papelerías particulares de algunos empleados ya que se llevan a su casa lápices, sujetapapeles, marcadores, bolígrafos, carpetas y todo lo que necesite para la tarea de su hijo.

¿Cómo puede ser proclamado un triunfo robarse la señal de Cablevisión del vecino o piratearse la señal de Sky? ¿El obtener una licencia de manejo o un certificado médico sin ningún tipo de examen es correcto? ¿Entonces para que pedirlos?

Solemos hacer trabajar nuestra imaginación periodos extraordinarios para llenar la declaración de impuestos a fin de no pagar o pagar menos; lo podemos justificar diciendo que el gobierno es un ladrón, pero ¿Cómo podemos exigir un gobierno que no lo sea si nosotros somos los primeros deshonestos?

Es increíble ver como la gente tira basura a las calles, sin importarles un pepino la ecología, y son los mismos que le reclaman al gobierno por no dar mantenimiento al drenaje.

La impuntualidad se ha convertido en una característica de nosotros, aunque afortunadamente cada vez menos frecuente. La falta de una cultura de la lectura, o la ausencia de conciencia y memoria política, histórica o económica es evidente.

Yo recuerdo que cuando era niño me enseñaron que debía dar el asiento en los transportes públicos a todo el que lo necesitare, ahora se sube una persona anciana, con capacidades diferentes o una mujer embarazada y/o con un niño en brazos y las personas que ocupan los asientos designados para ellos fingen dormir para no dárselos, y si alguien les reclama se levantarán, pero para insultar o darle un golpe.

Soy automovilista, pero hasta hace poco aun era peatón y puedo decir que el derecho de paso lo tiene el automóvil, aunque el peatón escudado en esa característica cruza la calle por donde se le da la gana.

Es increíble que seamos un pueblo que está lleno de defectos pero que disfrutemos criticando a los gobernantes, o el desempeño de un grupo de pseudo-deportistas en lugar de intentar corregir alguno de esos defectos. Entre más llame ladrón a Salinas mejor persona soy, sin importar que acabo de comprar discos y ropa pirata o que me hayan pasado las respuestas del examen de la próxima semana.

Mientras más le diga falso a Fox me siento un mejor mexicano, a pesar de que en la mañana no pagué el camión y recibí cambio de más en la tienda y no lo regresé. Critico a la policía por dejarse comprar por el narcotráfico pero ofrezco una mordida al agente cuando me quiere levantar una multa por haberme pasado el alto.

Creo que es el momento de decir ¡¡YA BASTA!!, Si Calderón renuncia no va a ser una gran diferencia porque quien lo sustituya tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima que somos nosotros y no podrá hacer nada, es más, no hay la certeza o una simple sospecha razonable de que alguien lo pueda hacer mejor, a pesar de lo que opinen los seguidores de Wiskas; por que en lugar de tomar nuestro destinos en nuestras manos, comodonamente estamos siempre esperando que alguien nos señale un camino destinado a erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, por eso nadie servirá. Ni sirvió Salinas, ni sirvió Zedillo, ni sirvió Fox, ni servirá Felipe Calderón.

Quizá lo que necesitamos es un dictador como Franco o Pinochet que nos haga cumplir la ley por medio de la fuerza y el terror. O posiblemente algo más inteligente que los paros, cacerolazos o marchas. Y mientras ese lago no brote desde abajo hacía arriba, desde el centro a los lados o como quiera que sea, seguiremos igualmente condenados y hundidos, igualmente fregados.

Es muy sabroso ser mexicano y vivir a la mexicana, prenderle una vela a todos los santos pidiendo que nos envíe un Mesías. Nosotros somos los que tenemos que cambiar, porque un nuevo presidente, con los mismos mexicanos, no podrá hacer nada.

Siempre le vamos al débil o al desvalido por lastima, por que nos sentimos igual de pequeños. Organizamos una fiesta nacional por un segundo lugar (medalla de plata) y proclamamos Héroe Nacional a quien ganan algo, lo que sea, porque nos urge vernos reflejados en alguien ganador. Tenemos que reflejarnos en los triunfos de otros porque los nuestros son muy escasos, aunque también sus derrotas las hacemos nuestras. Admiramos la mediocridad mediante programas de televisión nefastos y francamente tolerantes con el fracaso (telenovelas, Big Brothers, bailando por cualquier sueño, academias ó cualquier estupidez).

No nos damos cuenta que en lugar de buscar nuevos mercados y apoyar el interno, estamos esperando inmóviles a que China nos arrase y en menos de 25 años, no haya empleos para nuestros hijos. Vendemos petróleo crudo e importamos gasolina cara (¡¡Que inteligentes somos!!, pero viva la soberanía pobres pero eso si muy soberanos)

Después de este análisis causado por un embotellamiento debido a las obras del Carnal Marcelo he decidido buscar al responsable, no para golpearlo, aunque se lo merece, sino para exigirle, sí, EXIGIRLE que mejore su comportamiento y que no se haga que la Virgen le habla. He decidido buscar al responsable y estoy seguro que lo encontraré cuando me vea al espejo, allí estará, no necesito buscarlo en otro lado.

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