Hospitales del DF

Ana sufrió ayer un accidente en su brazo e inmediatamente la levamos al hospital pediátrico de Iztapalapa, una de las primeras cosas que me llamó la atención fue que ahora solo se permite la entrada al menor acompañado de un adulto, lo que elimina, o por lo menos disminuye, la costumbre que tenemos de acudir al hospital como si fuera un día de campo o la celebración de un acto social.  Aunque debo de admitir que el gobierno del DF da pauta para quejarse, en esta ocasión debo reconocer que la medida me pareció excelente.

Sin embargo, antes de empezar a lanzar vítores por la medida, en el interior las cosas siguen siendo iguales, lo que me hace pensar que quizá más que una medida profiláctica para los pacientes lo es para el personal que labora allí; ya que a pesar de ser una clínica que brinda el servicio de emergencia la unidad de rayos X no se encuentra en operación, es cierto que ofrecieron atender a Ana, pero siempre quedaría la duda de si lo que tenía era una simple torcedura o podía tener una fisura.

Ante esta situación decidimos acudir al hospital de Xoco, donde nos dijeron que en ese lugar no atendían menores, lo cual me parece lógico ya que era una urgencia pero no ponía en riesgo la vida y por lo tanto podía (y debía) ser canalizada a la unidad correspondiente, que en este caso fue el pediátrico e Coyoacán donde finalmente fue atendida.  Cuando salió (en un tiempo sorprendentemente corto, hora y media aproximadamente) me enteré que le habían colocado la última venda con la que contaba el nosocomio.

Yo creo que Marcelo y su camarilla debían dar más importancia a este tipo de situaciones en lugar de hacer puentes que benefician principalmente a quienes contamos con carro y que creo que estamos dispuestos a sacrificar ese beneficio por tener un sistema médico de emergencias adecuado, sin carencias; además de vialidades sin hoyos, sin fugas de agua, con drenajes adecuados, etc.

Por ejemplo, No se si corresponde al gobierno del Distrito Federal o al delegacional, pero los olores que se desprenden de los causes de aguas negras (porque ya no pueden llamarse ríos) hace que sea imposible transitar por su cercanía, y ni hablar de vivir en sus inmediaciones. (Solo menciono el olor, porque el riesgo sanitario es evidente, aunque huela a Chanel Nº 5)

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